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0. Un desastre se cernió sobre Vartalia

Hablando de forma más céntrica y precisa, esta catástrofe se cernía aquel cruel día de Abril sobre la familia Bergström. El ostentoso y poderoso linaje de fuertes descendientes a lo largo de toda su estirpe, hombres y mujeres, todos y cada uno de ellos pasando su vida llevando a cabo la gobernación de Vartalia y protegiendo del mundo su querida región. Fue así… Hasta ese día de penurias y males, ese día que consigo trajo un temido y agónico acontecimiento para aquella venerada y admirada familia.

 

El oráculo más famoso de todo el Claro manifestó, en medio de un parto, esa noticia que hacía siglos y siglos que no se escuchaba entre aquellos muros de piedra del único “castillo”* en toda la región, castillo llamado Claustro de Cristal, a oídos de la familia. Peor noticia incluso que la reciente nueva en cuanto a la muerte del Kvartall (así era denominado el gobernante varón de Vartalia, que en esta época de su historia, se trataba de Eskol Bergström) en mitad de una masacre resultante de la última escaramuza de un clan de licántropos que hacía días que amenazaban con adentrarse en las tierras de su gobierno.

 

No. Ni siquiera la tan presente muerte del mismísimo Kvartall superaba eso que dijo el oráculo. En el transcurso de ese doloroso parto por parte de Kaira Hornhold, la Kvartiss de Vartalia y esposa de Eskol, el viejo de cabeza rapada y ojos como cuencas imploró un grito desgarrador de desesperación cuando la cabeza del pronto recién nacido bebé comenzó a asomar. Cayó arrodillado mientras visionaba el futuro de ese bebé y de su naturaleza. Los murmullos de los presentes evolucionaron a bulliciosas comidillas, acerca de lo que al oráculo le sucedía y qué tendría que ver con el parto. Temían.

 

La matrona encargada de la parturienta terminó de sacar el resto de cuerpo de esa criaturita recién venida al mundo que formaría una nueva rama en el árbol genealógico de los Bergström. Mientras el bebé empezara a llorar, se hizo el silencio en todo lo demás. Tan solo se escuchaban esos agudos e incansables llantos del bebé. Hasta que la matrona pudo amainar eso, y el oráculo alzó del suelo la frente para susurrar, haciendo eco en la estancia aun así:

 

“Esta es una nueva generación de la Condena de Berg”.

 

Terror. Pánico. Las bulliciosas comidillas se convirtieron en estruendosas calumnias y habladurías exaltadas. “¡La Condena de Berg! ¿Es eso lo que ha dicho? ¡La Condena de Berg!” Cientos de años pasaron desde la última vez que un primogénito Bergström naciera acarreando aquel horror que hasta ese día se relegaba a los mitos. La Condena de Berg era una maldición que únicamente tenía lugar en aquella familia gobernante de esa zona desconocida del mundo, con la cual los niños recién nacidos tenían la posibilidad de nacer. Pero, como ya se ha dicho, habían pasado siglos desde el último caso que se dio entre los niños de Bergström, hasta el punto de haber sido ya olvidada la Condena, de haber sido concebida por los habitantes de Vartalia como un simple mito a lo largo de esos años. Aunque, en términos científicos los cuales la región de Vartalia no acogía por el escaso contacto con el exterior hasta hace unas pocas décadas, a esta “maldición” bien se le podía denominar como el trastorno de Osteogénesis Imperfecta; la enfermedad de los huesos de cristal.

 

Y, según el oráculo, esa criatura que recién había llegado a la vida, llevaba consigo la Condena de Berg, esa enfermedad que originaba niños de cristal, niños cuyos huesos serían tan frágiles como ese mismo material que caracterizaba el nombre así como gran parte de la geología de esa región del mundo. Y aunque hubiera sido hasta entonces un mito… Bien era conocido por todos el protocolo a seguir si un Condenado nacía en el lecho de Bergström. El oráculo empuñó su hoz, la afiló un poco, y se acercó al bebé, apartando bruscamente a la matrona en su camino. Kaira, la madre, devastada por la noticia acoplada al sufrimiento del parto, cayó inconsciente antes de poder dar réplica. El bullicio de los espectadores fue a más tan solo por la inminente ejecución de aquella criatura que no tenía ni horas de vida.

 

El hombre de ojos de cuenca tomó esa pequeña cabeza y tiró de ella un poco para que se viera bien el cuello, alzó la hoz y…

La puerta de la habitación se abrió de golpe, como si un vendaval la hubiese querido echar abajo.

“¡¡Alto!!”

Todos miraron a la dirección de esa imperante voz. Pertenecía a la antigua gobernante de Vartalia: Karari Bergström.

 

Karari, la denominada por su misma familia “La Tejedora” debido a los lazos que logró tejer en su gobierno con las civilizaciones del exterior, la precursora de la diplomacia y el contacto de Vartalia con otras regiones del mundo, había llegado a proclamar al oráculo la cesión de sus actos, habiendo escuchado todo lo acontecido en la habitación desde el otro lado de la puerta.

 

–Karari: “Detente, oráculo. Esa criatura tan solo posee por huesos la materia que caracteriza nuestras tierras; ha nacido con la esencia del Vartalia en su interior”.

 

No solo quería renovar la afiliación de Vartalia en el mundo; por lo visto, Karari también quería deshacer las creencias de esa condena y convertirla en un don.

 

–???: “Señora Karari… Con todos mis respetos a la antigua Kvartiss del Claro, berreas idioteces dignas de la vieja que eres”.

 

El oráculo habló de forma osada. Pero solo porque ya conocía a aquella antigua gobernante que tenía delante. No por ello evitó que se provocara otro nuevo estruendo de calumnias y chismorreos en el ambiente, que con los segundos, volvió a cesar.

 

–???: “¿Estás queriendo decir que la Condena de Berg es ahora una bendición? Enloquecida estás. Delírica. Este nuevo Bergström se quebrará como el más débil cristal en el primer paso que dé con sus pequeñas piernas”.

 

–Karari: “Ningún cristal es débil. Solo si está mal cuidado y tratado. Ese trozo de cristal que pretendes arrebatar al pueblo será un cristal afilado, difícilmente quebrantable, que cortará la piel de los enemigos de Vartalia y ahuyentará con los colores de su prisma la más abrumadora oscuridad”.

 

Las pasionarias palabras de Karari Bergström llegaron, como era común, a las almas de los allí presentes. Pero no a la del oráculo ni a la de la actual Kvartiss, la cual seguía inconsciente. Pero el oráculo sabía que a pesar del protocolo en este tipo de caso… Si una Bergström lo ordenaba, sobre todo si esta era la amada Karari, debía obedecer.

 

–???: “Como digas… Pero la maldición que se cierne sobre esta pobre criatura, acabará llevando a Vartalia y toda su historia a su derrumbamiento, a su olvido, a su fin”.

 

El oráculo salió de la escena entre iracundo y colérico a causa de la desesperación que sentía por lo que le vendría a la tierra en la que vivía. Jamás se le volvió a ver por los pasillos del Claustro de Cristal… Ni a lo largo y ancho de toda la región, por nadie más. Desde aquel día, Karari Bergström volvería al liderazgo del gobierno de Vartalia, dado que la Kvartiss Kaira perdió a su esposo Bergström y ella, al ser una Hornhold, no tenía derecho a la toma de control de Vartalia. Lo cual traería consecuencias… Pero Karari estaba preparada. Tan preparada para eso, como para instruir y criar a esa pequeña niña de huesos frágiles por falta de colágeno, esa quebradiza personita a la que le costaría crecer como un humano normal, la cual fue bautizada por la misma Karari con el nombre de… Sissie. Sissie Bergström, la niña de cristal que a los 18 años sería la nueva Kvartiss y por tanto la nueva gobernadora de la huraña, desconfiada y xenófoba región de Vartalia.



* ”Castillo” puesto en comillas ya que no se trataba de un castillo como tal. Los primeros extranjeros que pudieron adentrarse a Vartalia le llamaron así por el ligero parentesco que tenía con los castillos comunes. Pero, en realidad, el Claustro de Cristal no es exactamente un castillo; es un exótico gran edificio hecho de piedra y cristal de cuarzo, este último material imbuido por la magia de los unicornios que pastan en los alrededores en su vida salvaje. Estos son los únicos de esta curiosa especie que no temen a los que habitan el Claustro de Cristal, así como al edificio mismo.

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