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[ TRIGGER WARNING ] : ABUSO SEXUAL INFANTIL.
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¿Qué quién es Luther?
¡Ah! Cierto, su nombre no se había mencionado hasta ahora. Luther Zondervan es el hijo de Lewis Zondervan… El segundo marido de mamá. Sí. Luther es el nombre del hermanastro de Iris Penelope. Aquel chico de unos 18 años de edad amable, cariñoso y atento; dispuesto a jugar con su hermanita y también con su amiga cuando viniera a visitarlos, a disfrutar de la jardinería, de los juegos y del dibujo… Alguien quien, a pesar de sus arduos esfuerzos, no lograba entrar en el corazoncito de Iris por suponer, todavía, un intruso en su hogar.
Pero Luther seguiría intentándolo. Quería que su hermanita le quiera… No entendía que Iris aún está en esa fase en la que le es difícil aceptar los nuevos varones en la casa. Ya poco a poco iba olvidando a ese padre suyo que un día se fue… Pero eso no quiere decir que aceptase el compartir su hogar con nuevas personas tan a la ligera y a los cuales su madre parece tratar tan bien… Mejor que a Iris, a criterio de ella misma.
La situación en casa se complica. Pero no; la joven Iris Penelope, tan dócil, no va a decir ni hacer nada al respecto... De todas formas, tampoco pasa tanto tiempo en casa como le gustaría… Como ya sabemos. Pero siempre que pasa algo de tiempo en casa, ahí tiene a su hermanastro Luther encima, buscando de su atención y cercanía. No podrá ver la televisión sin que él se acurruque con ella en el sofá, no podrá ponerse a dibujar sin que él quiera acompañarla; y, ciertamente, era una compañía que al menos se le antojaba un poco agradable… O así fue al menos en las primeras veces.
Un día de vacaciones de invierno, mamá y señor que estaba con mamá decidieron darse el lujo de hacer una escapada de fin de semana para… qué irónico, deshacerse de algo de estrés. Dejando a Iris a manos de Luther durante esos dos días que iban a estar ausentes. Así pues, aquel Sábado que ninguna extraescolar ni ningún otro deber aguardaba a Iris, se hallaba ella nostálgica de lo que vivió ese año. Tal fue la cosa, que… ¡decidió ponerse su ropa de ballet! Sí sí, bailaría un poco para animarse. Primero había de ponerse las medias de ballet blancas, luego su maillot color azul claro, el tutú del mismo color… y las zapatillas de ballet. Estas últimas se las puso sacando la lengua para más concentración. ¡Ya! ¡Ya estaba lista!
Y fue a bailar al salón. Movimientos gráciles y perfectos de ese baile clásico decoraban ahora esa estancia donde se respiraba un aura navideña.
En esa misma estancia se hallaba Luther en el sofá, mirando la televisión…
…O así fue hasta que llegó /esa distracción/ nueva, y ahora prefería mirar hacia esta asomado por un respaldo de dicho sofá. Le estaba encantando ver tal espectáculo. La verdad es que Iris se movía muy, pero que muy bien.
…Tal vez… ¡Tal vez era esa la fórmula para hacer que Iris le quisiera! Sí… Demostrarle que él se interesa por lo que a ella le gusta y apasiona.
❝Qué bien se te da el ballet, Iris…❞
“¡!”
La niña paró de bailar cuando escuchó aquello y, avergonzada, se giró hacia su hermanastro para juntar ambas manitas y agachar la cabeza. El rubor le surcaba desde las orejas hasta las mejillas.
“Gracias…”
❝¡Pero no pares! Quiero verte bailar más.❞
Silencio por unos segundos.
“...Es que me da vergüenza…”
❝Vamos… Soy tu hermano mayor, ¿no puedes hacerlo por mí?❞
“…”
…Más segundos de silencio hubieron ahí, en los cuales Iris no parecía ceder debido a la timidez que le producía que le viese bailar ahí en vivo su hermanastro. ¿Por qué, si ya bailó innumerables veces delante de un público?
❝Hazlo por mí… mamá y papá se pondrían tristes si te ven así. No quieres eso, ¿verdad?❞
“Mamá no…”
❝…❞
. . .
“…Está bien… Bailaré un poco para ti…”
Así, la danzarina empezó poco a poco a volver a retomar el baile para ese chico. Estuvo bailando sin parar por unos minutos con él delante. Por lo visto, a Luther le estaba fascinando la actuación de su hermanita.
❝Me encanta… ¡Me encanta! ¡Muy bien!❞
Y al final… Al final todo estaba saliendo bien. Iris cada vez tenía menos vergüenza y se desenvolvía con más soltura delante de él; cuando él se puso a aplaudir y a decirle esas cosas, incluso, llegó a sonreír pese a que no se le fuera del todo la timidez. Hizo una reverencia y todo cuando terminó.
❝¡Bailas demasiado bien, Iris! Pero he notado que haces una parte mal… Espera, déjame ayudarte.❞
“¿Eh?”
En esto, ese chico se acercó a ella. Caminando la rodeó hasta quedar a espaldas de ella; ahí, Luther la agarró de las caderas… Y llevó un brazo por el muslo de ella, a fin de levantarlo y de que Iris pusiera la pierna en horizontal de esa manera.
❝Así… ¿Ves? Tienes que tensar más la pierna. De esta manera… Así...❞
“…” Iris se empezó a poner nerviosa.
❝¿?❞ Y Luther lo notó. ❝Iris… Cálmate. Si no te calmas, esto no saldrá bien.❞
“Luther…”
❝Relájate y céntrate…❞
“¡Luther…!”
❝¿Huh?❞
“Q-qué haces…”
...Iris estaba notando cosas extrañas para ella, y se estaba poniendo cada vez más nerviosa.
❝...
Pues… estoy enseñándote, ¿no lo ves?❞
Y Luther, al notarlo, se apartó entonces de ella, quitando primeramente la mano de su muslo y segundo separándose de ella irguiéndose para ponerse en pie.
❝Practica más si quieres. Pero debes hacerlo con más calma. Iré a preparar la cena. Cuando termines… ¿Necesitarás ayuda para cambiarte la ropa?❞
“..."
❝¿Iris?❞
"…No… no, puedo sola-”
❝¡Ah! ¡Hahaha! Claro, claro. ¡Ya eres una chica mayor Iris! Creces cada vez más.❞
Se decía eso casi para sí mismo más que para ella, mientras se giraba en dirección a la cocina.
❝Sí… Cuando te cambies ten cuidado de no resfriarte, esta noche hará mucho frío.❞
Y tal como se dijo, él se fue a hacer la cena. Pero Iris ya no tenía más ganas de bailar… No. Se sentía rara… Fue a cambiarse ella sola y a esperar dentro de su habitación a que Luther la llamara para ir a cenar.
…
Después de cenar poco, se disculpó con Luther por dejar algo de la cena en el plato y se tuvo que ir a la cama con la excusa de que tenía mucho sueño. Pero en las primeras dos horas, no pudo dormir.
Y por lo visto tras esas dos horas tampoco podría… Porque recibió una visita.
Era aquel único otro habitante de esa casa el que decidió hacerle una visita nocturna. “¿Luther…?” Preguntó cuando este cerró la puerta tras de sí. El aludido no dio respuesta a la pregunta hasta que no se sentó en la cama de ella y pudo encontrar el hombro de la niña con su mano en la oscuridad. ❝Hace mucho frío… ¿verdad?❞ Iris lo escuchaba detrás de ella. Pero no se giró para mirarle.
Su hermano mayor terminó por, con esa excusa, meterse en la cama a dormir con ella. ❝Cálmate…❞ Le repetía él. ❝Cálmate… Cálmate...❞
...
Pasó el rato...
❝…Iris… Tengo miedo… Tengo miedo de que no me quieras.❞
Silencio.
❝Soy tu hermano, ¿sabes eso? Quiero quererte y ser parte de ti.❞
…Más silencio… Estaba pensando en eso.
❝Quiero quererte, y por eso… te quiero dar amor.❞
Qué… qué palabras más cálidas… Iris no sabía qué pensar, no… A lo mejor Luther sí que era una buena persona que se merecía que ella le abriera su corazón como hermana pequeña suya que debía ser.
Pensaba en esta clase de cosas la joven Van der Vrede.
“¡!”
En esto, todo el cuerpo de ella se tensó… La mano estaba fría y estaba tocando su piel.
“¡Lu-…!”
❝Relájate, Iris.❞
“¡…Luther! ¡Tu mano está fría! Yo..."
❝Cálmate por favor… Verás como en un santiamén estará caliente~❞
…Y Luther no mintió.
Al cabo de un rato, esa mano se volvió bastante caliente. Iris Penelope no sabía qué estaba pasando ni por qué estaba sintiendo eso. Aquella noche supondría un antes y un después para la pequeña Van der Vrede… Ese chico, Luther Zondervan, iba a adoptar un significado completamente nuevo para ella.
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