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The Calm

4

[ TRIGGER WARNING ] : ABUSO SEXUAL INFANTIL.

Si eres sensible a esta clase de contenido, ¡ salta directamente a la siguiente parte SFW pinchando aquí! !

Cálmate, Iris.


Pero no parecía estar calmada.
❝Venga. Cálmate.❞
No podía estarlo si él estaba haciendo eso...
❝¿Por qué no te calmas? Estoy haciendo esto para que te sientas bien.❞

“Pero…”

❝Vamos… Relájate. Prueba a relajarte, ¿vale?❞

“Luthe-“

Mantén la calma.

Y así, su hermano mayor siguió ‘jugando junto a ella’, como él lo llamaba.

“…Pero esta manta da mucho calor…”

Confesó la dócil niñita de 7 años. Y no le faltaba razón; se hallaban en la época veraniega de ese año. Ya habían pasado 1 año 6 meses desde aquel invierno en el que algo nuevo comenzó… Una nueva ‘relación’.

Y cosas no paraban de sucederse entre ellos. ‘Cálmate’, le pedía él siempre que le hacía algo. ‘Relájate. Tranquilízate. Estate calmada’. Para que él pudiera proseguir. Y no es que no quisiera Iris… No, ella hacía todo lo posible para calmarse cuando él le hacía todas esas cosas cuando estaban solos… Pero le era muy difícil.

…Por todo lo demás, nuestra pequeña Iris Penelope ya había superado su segundo año en la escuela. Su vida siguió al mismo ritmo que cuando comenzó la escuela, ganando cada vez más y más experiencia; clases particulares exquisitas los Lunes, Martes, Miércoles, Jueves y Viernes por la tarde; jugaba siempre que podía con su amiga Dahlia, que ya aparecía tantas veces en su casa y se quedaba durante tanto tiempo en la misma, ¡que ya parecía como otra más de la familia! …Y Luther…

 

 

 

Luther, su hermanastro, se había convertido en su "novio". Era una relación la cual a Iris le gustaba pensar que se trataba de ‘el pequeño secreto’ de ellos dos; relación que a veces le daba alegrías, y otras veces… no. Pero él siempre la pedía que se calmara. Que se calmara. Que se calmara. Y ella se esforzaba en ello… Cosa que, tristemente y debido al ritmo de vida de esta niña cada vez más desbordada de trabajo llevaba, le resultaba imposible.

…Y así pasaron por mucho más tiempo. A cada nuevo mes que pasaba, a Iris se la veía más estresada con todo lo que cargaba. La pérdida de su padre carnal, las incesantes tareas extraescolares, el colegio, la presión, el ‘secreto’ de Luther y de ella que a veces se le hacía demasiado pesada…  ¿Esa era la forma de vida que estaba destinada a llevar? ¿De verdad le gustaba esta forma de vida?


…Ella seguía adelante.

Por supuesto que seguía adelante. Por supuesto que siguió adelante. No iba a renunciar a la vida por algo así, ¿verdad? No…

Ni siquiera cuando su ‘novio’ le confesó que tenía algo especial para ella en el día de su cumpleaños, ese 21 de septiembre.

Ese día no fue de los más calmados que pasó. Desde luego.

Estuvo todo el día en una fiesta que montaron sus compañeras de ballet y sus madres y padres para ella. No logró pasárselo del todo bien… En su mente solo habitaba ese pensamiento de lo que le había dicho Luther, lo cual le causaba cada vez más tensión y presión en el pecho. Más nerviosismo. Más estrés.

De esa fiesta, mamá, padrastro y ella, volverían a casa al anochecer. Entonces tenían pensado cenar todos juntos y Dahlia también iba a ir a cenar. Pero… jamás pudieron hacer esa cena.

La escena que encontraron en la lobreguez de su hogar hizo chillar con desesperación a mamá.

Un cadáver se hallaba en una de las habitaciones. Un cadáver de identidad desconocida para la familia. 

…Y cerca de este… el cadáver de Luther Zondervan.

A su lado… La niña de 8 años Dahlia van Bloem, horrorizada.

“…………¿Dahlia?”

Masculló la que con ojos como platos observaba la escena, mientras mamá se llevaba las manos a la cabeza y padrastro iba a llamar inmediatamente al número de emergencia.

Iris se quedó ahí.
Observando la escena. Quieta. Inmóvil.
Como aquellas veces en las que externamente no se muestra nada, pero internamente, algo se está rompiendo.

 

Hasta que Dahlia van Bloem llegó a ella. A abrazarla.

 

— ¡I-Iris! ¡Iris! ¡Tengo miedo! ¡L-Luther. . . Luther está. . .!

 

". . . . . . . ."

 

No respondió la niña peliazul a su mejor amiga. Permaneció mirando a un punto inconcreto sin llegar a abrazarla. Inexpresiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



❝¡¡IRIS!!❞

Era mamá, que venía con intención de ayudarla. Separó a Dahlia para poder mirar fijamente a su hija.

❝Iris… C-cielo… No mires… ¡No mires! ¡Abrázame y cálmate! Por favor… ¡P-por favor, mantén la calma, no mires y no dejes q-¡❞

“. . .”
❝¿C-cariño…?❞


“Mamá… No me digas que me calme.”


❝…¿Eh?❞

Mamá separó un poco el rostro para volver a observar el de su hija.


“Estoy calmada.”

 

❝…¿Iris?...❞

 

Iris sonreía plácidamente.

 

"Estoy calmada, mamá."



Jamás supieron cómo sucedió aquello exactamente. Los criminólogos quisieron hipotetizar acerca de un allanamiento de morada e intento de robo que acabó con fatalidades. La teoría que más se acercaba a la realidad, según el departamento, era que Luther y el presunto ladrón se mataron el uno al otro en medio de una pelea. Nunca sacaron nada concluyente; la verdadera razón por la que la pequeña Dahlia van Bloem fue hallada en la escena del crimen, quedó eternamente incierta para los investigadores.

En los días de durante todo el proceso. . . Iris Penelope no dejó de mantener la calma. Su vida se estaba desmoronando más y más. Sus padres estaban frustrados, abatidos por los hechos. La familia van Bloem se mudaba para siempre de la calidez de Giethoorn a vivir lejos. Y sin embargo… Iris estaba obligada a seguir con la monotonía de su vida, solo que ahora sin su amiga, ahora sin su novio secreto con el que tantas cosas compartió.

Y ella. . . Iris. . . Nunca dejó de mantener una serenidad inquebrantable.

No se permitió el ponerse nerviosa, el llorar desconsoladamente ni el tirarse de los pelos como hizo su mamá. Ya era como si jamás hubiera tenido todo ese estrés que le originaban sus tareas particulares, su padrastro, su relación con su hermanastro, su ritmo de vida… Todo se había ido. Ahora parecía vivir una vida sosegada. Parecía tener una calma eterna.

A partir de ahí… Aquella niña sería la representación total de la relajación y de la tranquilidad. Algo sucedió en ella… Algo la impedirá enervarse lo más mínimo. Algo en ella ha cambiado. Algo en ella se ha modificado.

¿Serán sus ganas por preservar un último deseo de Luther…?
¿Qué se mantenga calmada?


¿O tal vez se trate de algo mucho más profundo e inhóspito?

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